No
existe ley de dependencia lo suficientemente amplia como para subvencionar a tanto loco suelto.

Un día un pirado decide morir con elegancia y no tiene otra ocurrencia que acribillar transeuntes de un centro comercial desde la azotea. Puro estilo Chanel...que siempre ha habido clases y clases y no es lo mismo morir en un hospital del seguro rodeado de tubos.

Otro día un descerebrado de mi ciudad es pillado "in fraganti" mientras perpetra el asesinato con gasolina de su mujer después de haber visto en la tele la secuela de El coloso en llamas...que digo yo que ya habría podido haber visto el pobre infeliz los pacíficos bichitos de la 2.

Días antes un asesino mediático de esos que dan bien en cámara pide matrimonio públicamente a su "chorba" en una cadena y, como no le gusta el tiempo que tarda en elegir el velo tul ilusión, le compra mejor una cajita de pino a juego con sus ojos.

La gente está tan loca que le pega pellizcos a los cristales y cree que sus errores se pueden descambiar como una chaqueta de Zara con un telegrama de condolencias o un suicidio culpable.Como el mundo se ha vuelto una pantalla en tecnicolor toman ideas de sus ídolos en los telediarios igual que una modista que copie los patrones del Burda (la gente ya no es original ni para pegar dos hostias). Se entiende ahora que ya no gusten las películas del oeste cuando la escalera del bloque se ha convertido en un concurso de talentos donde se rifa quién pega más fuerte a lo Tarantino o quién hace un contrapicado de la yoya de la del cuarto. Los reporteros más dicharacheros florecen como las setas y, lo que es mejor, salen gratis.

En fin...menos mal que se ha puesto de moda también el pilates. Más de uno va a tener que descambiar la katana