¿Sabiáis que en el siglo de Oro el caracol era una metáfora para referirse al pene? Os dejo este poema anónimo de la época para que lo comprobéis por vosotros mismos. Seguro que la próxima vez que comáis caracoles os acordaréis de mi
| Caracoles me pide la niña, | |
| y pídelos cada día. | |
| De una vez que la tacaña | |
| los caracoles comió, | |
| tal gusto el manjar le dio | |
| que por él se desentraña; | |
| y con inquietud extraña, | |
| diversas veces repite | |
| que no hay cosa que así quite | |
| toda su melancolía, | |
| y pídelos cada día. | |
| Si ella viese cuando estriba | |
| en su concha el caracol, | |
| y saca suspenso al sol | |
| sus cuernos y frente altiva, | |
| y, dando espuma y saliva, | |
| se despega y desanuda, | |
| para mí no tengo duda | |
| de que lo aborrecería. | |
| Y pídelos cada día. | |
| Yo no sé qué nuevo efeto | |
| puede hacer este manjar, | |
| que al gusto del paladar | |
| de la niña es tan aceto; | |
| ella sabe este secreto, | |
| pues cuando la persuado | |
| que no es carne ni pescado, | |
| ella que es carne porfía, | |
| y pídelos cada día. | |
| Si es carne, como ella mesma | |
| lo confiesa, la mocosa, | |
| ¿cómo es ella tan golosa | |
| de comellos en cuaresma? | |
| Dice que el padre Ledesma | |
| le mandó que, en penitencia, | |
| los comiese con decencia | |
| los sábados si quería, | |
| y pídelos cada día. | |
| Aunque comida viscosa | |
| y que engendra opilación, | |
| danle más satisfación | |
| por ser la salsa sabrosa; | |
| y la causan a la Rosa, | |
| cuando para su gobierno | |
| sacan un palmo de cuerno, | |
| gran consuelo y alegría, | |
| y pídelos cada día. | |
| Reprehéndela su madre | |
| cuando se los ve comer; | |
| dice que no halla, a su ver, | |
| regalo que ansí le cuadre, | |
| y que, a pesar de su padre, | |
| aunque la mate y riña, | |
| poblará dellos la niña | |
| su sotillo y pradería, | |
| y pídelos cada día. | |
| Si la niña está con pena, | |
| con tristeza y con enojo, | |
| para alegrarle el ojo | |
| dénselos después de cena, | |
| porque sustancia tan buena | |
| no la probó en su vida; | |
| por ellos anda perdida | |
| si son frescos y en cuantía, | |
| y pídelos cada día. | |




No lo sabia...¡¡¡
Muy bueno.
Ten buen dia Anabel¡
jeje...interesante comparación y curioso poema.
Gracias por tu comentario... :o)
Aparte de gustarme mucho,me recor a La Habana...
Lo digo por Tremendo,es una palabra que la usan asi,,,y mucho
De lo que se come se cría...a mí me encantan, eso sí, con una exquisita salsa vizcaína. Son típicos de la Navidad. Así que, de momento, me has dado una alegría y los comeré con mayor fruición. Besos.
Iñakito.
Muy simpático el poema. Yo no como caracoles. Si lo que se como se cría, los sustituyos por platanos, que los como cada día.
Un saludo a tod@s