Aquel domingo mi vecina la melindrosa no se quejó por el volumen de nuestra radio, no llamó a los antidisturbios cuando pusimos la lavadora y, lo más sorprendente, no decidió barrer la puerta en el preciso instante en que nos disponíamos a salir. Ya estábamos a punto de convocar una reunión extraordinaria de la comunidad sorprendidos ante su prolongada ausencia del descansillo cuando la realidad más prosaica nos hizo desistir: doña Dolores la tísica había amadrinado a un polaco de abdominales impolutos que había solucionado sin antibióticos sus problemas de oído.
10 comentarios
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Eso debo necesitar yo.....Buscare una polaca o lo que sea
Voy a morir tosiendo y con los nervios en punta¡¡
Buena tarde Anabel
Ja, ja, Doña Dolores sí que sabe. Tu post me ha incitado a contemplar mis abdominales y creo que no tendría nada que hacer con tu vecina cotilla...snif. Beso.
Iñakito frustrado.
jarabe de.....polaco
¡¡coño !! eso es lo mismo que hizo la OBREGÓN.
BESOS
Es que mi vecina tiene muy buen gusto aunque sea de los barrios bajos
es que los problemas de oído son los peores, jeje. Se forman telarañas y cosas así (mejor no sigo, jo).
Me vas a dar el teléfono de tu vecina, tengo una cosita en la garganta, fijo que da catarro!
;)
¡Ponga un polaco en su vida! su salud se lo agradecerá.-)
Ejemmm....doña Dolores si que sabe...no...no...por nada...por nada...jiji.
Otro Beso.
Vaya, vaya, como se curan algunas las enfermedades jejeje.
un saludo