PARA MI AMIGA ESTHER, QUE YA VA MERECIENDO UNA PLAZA DE OPOSICIONES A SU NOMBRE

Nadie podrá convencerme de lo contrario. Ese abuelete ojeroso que
me mira con arrobo desde sus bifocales (para mis oponentes "el
Presidente del Tribunal") es el futuro hombre de mi vida. Ya pactaremos los detalles: de momento me conformo con ser su funcionaria "en prácticas"