ESTAS CALLES que ya no son tan mías han vestido de extranjera mis pasos. Ellas, que me vieron cambiar de número de pie, de uniforme de cuadros a escote de domingo me han sido arrebatadas por el censo. Vuelvo con mi maleta cada fin de semana para que no me extrañen los lunes laborables y me abren de par en par sus barrios empedrados, el sol que se me niega en la ciudad industrial cuajada de rotondas.

CALLES para guardar ausencias, para ser cortejadas y olvidar otro asfalto. CALLES para volver más tarde o más temprano