Hoy sólo estaré a dieta de tus besos:
nada de caras grises de martes.
Tu boca entre cuchillo y tenedor

mientras cenamos.
Prohibido levantarse de la mesa
sin acabar el plato.

Se puede repetir.

No olvide el comensal
pasar por la cocina
para felicitar al cocinero:
ya sabrá agradecerlo a su manera.