Los dioses de la guerra no podrían comprender tu lucha infatigable con el tiempo. Faltan cinco minutos para la una, hora y media para el telediario, tres días para devolver a los amigos la terapia de sus besos oportunos...Tus MARTES tienen ínfulas de días de domingo presentidos y pies de porcelana soñolienta; son nada más que días laborables sin globo, no tienen santoral que los bautice de viernes de charol y palomitas. Juegan a ser distintos pintando sus ojeras en el baño del curro como si no quisiesen ser vistos con la cara lavada.

Un MARTES siempre puedes firmar una hipoteca pensando que el euríbor bajará, reservar un avión a playas que no vendan las agencias; trébol de cuatro hojas que conjure un torpe amanecer de lunes. Premonición incierta de un maillot amarillo, hacen más llevadero el invierno; tu cheque al portador que no compartirás con los extraños que toman el café en la mesa de enfrente.