A VECES EL ARTE, COMO MUCHAS OTRAS COSAS, SE CONVIERTE EN LA EXCUSA PERFECTA PARA AÑADIR NUEVOS NOMBRE S A LA AGENDA ( a nadie le amarga un dulce)

El poeta se rasca la perilla ;

ensayó ante el espejo

su pose de galán venido a menos.

Rechaza la botella de agua,

burgués estereotipo del artista casposo,

y pide un cola-cao “bien cargadito”

que no sea de oferta .

Revuelve sus papeles robados al hermano pequeño

y perpetra el poema con que siempre lo aplauden:

“ME PICA UN GENITAL”.

No piensa tolerar a quien cuestione

su verbo incontenible

en triste suplemento cultural;

las nenas sin sostén

nunca querrán pisar el asiento trasero

sin su laurel de Apolo.