La huelga de persianas bajadas comienza para todos. No sale en los periódicos por mucho que la busques. El antro donde pasas tus días laborables cierra por inventario. No llamen que no estamos. Tendrían que mirarte por un agujerito tus grises compañeros de malos despertares para reconocer a ese ser torpón e inadecuado que sale de tus sábanas con ganas de volver a acostar su desidia cinco minutos más. Nadie querría ver el sucio decorado que acompañó tus sueños bien ganados: un triste calcetín viudo, la ropa que lanzó tu acróbata felino antes de los ronquidos, los libros esparcidos por el suelo como una instalación de arte contemporáneo. ¿Dónde estarán tus gafas, cómplices camaradas de insomnios novelados, para ordenar el caos que puebla tu universo?




Genial. Casi me han dad ganas de acostarme ya para despertar mañana.
La vida misma, Anabel. Un besazo y buen finde.
Iñakito.
las gafas también tiene derecho a descansar, al menos un día.
Donde estaran las gafas......
Quiza puestas
Buena noche
Bajar las persianas de mis ojos es lo que estoy haciendo ahora mismo.
Ágil prosa, me gustó mucho. Un saludo desde el sur.
Yo también voy a bajar las persianas de mis ojos ya...
!Que maravilla de prosa bellamente descriptiva!. La oscuridad de esas persianas bajadas se ilumina con la belleza de tus palabras.
Saludos.